Artículo por Natalia Perea

En la era de las lovemarks, se han creado marcas que deseamos “más allá de la razón”. La capacidad de enamorarnos es intrínseca a nuestra condición humana, pero la de analizar y cuestionar también lo es.

Desde BRANDSUMMIT creemos en la importancia de personalizar a las marcas y de darles las herramientas para que conecten con su público objetivo. Pero este proceso no es espontáneo, ni se crea solo pensando en lo que “la gente quiere”. No. Aquí no se inventa.

Los beneficios emocionales, valores, tono y demás atributos que construimos para cada marca están sustentados en lo más básico del producto: sus beneficios funcionales.

Beneficios funcionales

No es correcto atribuir ciegamente cualidades a una marca cuando su producto no tiene nada que lo apoye o respalde.

Si pensamos en nuestro sector, el de alimentación y bebidas, no podemos decir que un producto te da “seguridad” (beneficio emocional), cuando no tiene garantías o sellos sobre la procedencia de su “materia prima” (beneficio funcional).

Eso sí, lo bueno te lo haremos saber. Las marcas como las personas tienen cualidades y defectos, lo importante es identificar cada uno de ellos y comunicarlos asertivamente.

La transparencia es uno de nuestros valores fundamentales y esperamos darlo a cada uno de nuestros clientes como esperamos que ellos lo hagan con sus propios clientes. Por eso, en el proceso, no olvides cuestionar siempre por qué compras algo o, más concretamente, para qué*. La decisión final es tuya.

( *La “para qué” es una pregunta que apunta a las razones profundas detrás de una acción, mientras que el “por qué” permite ir a lo práctico. Mira este ejemplo: Compré esto porque estaba a buen precio. vs. Compré este producto para ahorrar dinero. ¡Intenta practicarlo y responder siempre “para qué”!)

 

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