Artículo por David Baldoví

 

La semana pasada escribimos en el blog de Brandsummit sobre cómo las marcas se enfocan a determinados nichos de mercado para satisfacer sus necesidades. Y lo hicimos hablando de un nicho en concreto, sabiendo que podía crear polémica, el público gay. Te recomiendo que lo leas antes o después de leer este artículo: ¿Las marcas de alimentación conocen al público gay?

 

Afortunadamente (y no lamentablemente) recibimos comentarios a través de las redes sociales del tipo “siempre clasificando”, “ya estamos diferenciando a los gays” y otros similares. Y digo afortunadamente porque me viene genial para explicar por qué las marcas deben clasificar al consumidor y si realmente somos conscientes de ello. Pues pienso que con este tipo de comentarios hay una parte de la población, gran parte mejor, que no es consciente de ello.

 

Las marcas nos clasifican 

Y sí, las marcas nos clasifican y más les vale hacerlo. De ello depende su futuro, su reputación, su comunicación y por supuesto sus ventas.

 

Las marcas que realmente quieren significar algo en la vida de los consumidores no solo nos clasifican, además nos estudian, nos analizan y gestionan miles de datos y actitudes para saber qué, cómo, cuándo, dónde y por qué compramos. Este es el verdadero secreto de porque cuando compramos algo que nos guste es justo lo que estábamos esperando. Porque miden todo lo que pueden medir para satisfacernos.

 

Que no te de miedo, esa información la estamos dando nosotros, con nuestras actitudes tanto en el medio digital, con nuestro uso de las redes sociales y nuestras compras online, como en el medio tradicional, comprando en los supermercados determinados, consumiendo publicidad, visitando ciertos lugares. Y es bueno, pues eso nos hace la vida más fácil y con mucha más diversidad y mejor conexión. Diversidad porque hay muchas más opciones, ahora tenemos la posibilidad de elegir la marca o producto que más nos apetezca o más nos guste. Y conexión porque las personas necesitamos conectar y relacionarnos, relacionarnos con amigos y compañeros, pero también con marcas, con aquellas que nosotros decidamos.

 

Y ahí es donde debemos agradecer a las marcas todo este amplio panorama que se abre frente a nosotros. Las marcas cuanto más analicen a las personas mejores productos y actitudes desarrollarán para que conectemos con ellos. Las personas cuantas más marcas bien construidas existan mayor capacidad de decisión tendremos.

 

Larga vida a la segmentación y al poder de decisión. La decisión siempre es nuestra. Bien seamos marcas o consumidores.

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