Como os adelantamos la semana pasada, en este nuevo post hablaremos sobre esa “nueva” figura que llegó al mercado para quedarse: el prosumidor. Es un termino que une las palabras “producción + consumidor” y que deja atrás al clásico individuo pasivo, que solo estaba ahí para recibir los mensajes de las marcas e invertir su dinero en ellas.

Con el auge de la era digital y el comienzo de la comunicación bidireccional entre marcas y clientes -en la que la conversación ocurre en tiempo real y bajo las exigencias de los consumidores- la dinámica de la creación de los productos ha salido de las empresas para trasladarse a la personas. Ya no es necesario realizar extensos estudios de mercado para saber qué quiere un individuo, si te comunicas bien él te lo hará saber de primera mano.

Ahora bien, la pregunta que toda marca debe hacerse es ¿cómo puedo sacar provecho de esta nueva dinámica para que sea efectiva tanto para mi prosumidor como para mi negocio? La respuesta más directa es el crowsourcing.

El crowsourcing consiste en obtener información/colaboración sobre gustos, necesidades, deseos e ideas de un gran grupo de personas, concentradas dentro de una comunidad (generalmente on-line) que comparte intereses y que se sienten útiles aportando su conocimiento/opinión para el beneficio propio o común. Las marcas han aprovechado esta tendencia para externalizar funciones de creación y producción que antes eran de sus empleados a sus clientes.

Hoy en día las tácticas para vincular al prosumidor son cada vez más amplias pero podemos nombrar dos (2) ejemplos para que sirvan de referencia:

Diseños personalizados: Dell, Nike, Adidas, por poner algunos ejemplos, son marcas que ya entendieron que los consumidores son capaces de ensamblar sus propios productos de acuerdo a sus gustos y necesidades, por eso desde sus páginas web permiten crear productos 100% personalizados en colores, estilos y beneficios.

Concursos/Dinámicas de Creación On-Line: Desde marcas de coches como Honda hasta de patatas fritas Pringles han incluido en sus redes sociales concursos para pedirle a sus seguidores que diseñen una nueva propuesta o seleccionen el nuevo sabor que saldrá al mercado, dándole mayor sentido de pertenencia al producto en su público objetivo.

Lo más importante es vincular, para que las personas realmente sientan un producto como suyo y vean la oportunidad de contribuir activamente, demostrando que la parte más importante de cualquier marca está en su capital humano (empleados y clientes).

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