Entras por la puerta de una sastrería, te recibe un señor impecable, escucha lo que necesitas, te aconseja y en unos días te llama para que os volváis a ver. En estos días ha acoplado el traje perfectamente a tus necesidades y tu personalidad. Te sienta genial, acabas de comprar un traje a medida y te has dejado aconsejar por un profesional.

Siempre he defendido que el proceso del branding debe ser el de un traje a medida.

Cuando trato con los clientes me esfuerzo mucho en entender sus necesidades, las de su compañía y las de su marca. El proceso de branding debe ser ajustado a un determinado y único fin, cada marca tiene sus necesidades, va enfocada a un determinado público objetivo y va a tener unos competidores distintos, por eso los proyectos tienen que ser únicos y lo más personalizados posibles.

Es cierto que muchas agencias utilizan metodologías de trabajo, pero se deben adaptar y personalizar. En BRANDSUMMIT tenemos nuestra propia metodología o plan de posicionamiento de marca, se trata de una guía a seguir para cumplir todos los pasos en el análisis y las acciones a realizar, pero esta metodología empieza de cero para cada proyecto.

Plan de posicionamiento de marca BRANDSUMMIT. El método para alcanzar la cima.

Una vez, en una charla entre profesionales, discutíamos cual era la fase más importante en un proceso de branding. La mayoría coincidían en la fase de investigación y análisis de mercado. No diré que no esté de acuerdo, pero para mi son todas las fases igual de importantes. Me explico, ¿te imaginas un traje hecho a medida en el cual una manga te quede más larga que la otra por darle más importancia a otras partes del traje? Se supone que es a medida, ¿verdad?

Se trata de un proceso conjunto y no consecutivo, en el cual se solapan las áreas y se integra todo el equipo que va a participar en el proyecto, todos deben conocer desde el principio las necesidades y el objetivo. De nada sirve que el consultor acabe su parte del trabajo y se lo de al diseñador sin acompañar el proyecto hasta el final, del mismo modo que de nada sirve no dar a conocer al diseñador o informático las necesidades iniciales del cliente desde el principio.

En BRANDSUMMIT todos los departamentos están unidos, de hecho no hay departamentos y trabajos en equipo en un mismo espacio. Además integramos al cliente en la algunas decisiones, de manera que el cliente haga suyo el proyecto, pues el cliente se lo tiene que creer, ya que va ser quien tenga que vender y defender su marca y su producto.

Esta es la única manera de hacer que el cliente se lleve un traje a medida, hecho exclusivamente para él, que le siente genial y que lo lleve puesto todos días porque está convencido.

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