¿Cuál es tu color favorito? Es una pregunta que ha todos nos han hecho desde el jardín de infantes y que nos ha llevado a tomar partido por un color u otro en determinado momento de la vida. Que las niñas prefieran el rosado, los niños el azul, las marcas de comida rápida sean rojas y amarillas y las tiendas eco sean verdes, no es, ni remotamente, producto de la casualidad.

Desde siempre hemos dotado de significado y utilidad a los colores, inicialmente por un tema cultural (lleno de subjetiva y estereotipos), pero hoy en día es un tema científico.

El poder de las marcas y la neurociencia

El hecho de que en países como Japón se utilice el blanco para los funerales y en occidente el “deber ser” indique el negro, solo llevaba a cuestionar la “necesidad” de encasillar un color dentro de un estereotipo limitado. Hoy en día la situación es diferente. Ya no hace falta preguntar qué siente o piensa una persona al ver un color, tampoco es necesario evaluar su comportamiento al exponerlo a ciertos estímulos de un tono u otro. Hoy en día la respuesta está en la neurociencia.

Ya Henry Ford lo había dicho muchos años atrás con su famosa frase “Si le hubiera preguntado a la gente qué querían, me habrían dicho que un caballo más rápido”. La deseabilidad social y los estándares de “lo conocido” sugestionaran nuestra respuesta. Nuestras palabras pueden mentir, pero nuestros cerebros no.

Hay incontables estudios dedicados exclusivamente a reconocer qué nos genera placer al comprar, cuándo es el mejor momento para someternos a un estímulo de producto, en qué lugar de un lineal se concentra nuestra vista cuando vamos a un supermercado y, evidentemente, qué efecto real tiene sobre nosotros el color. Sino, solo hace falta ver como ya en el 2013, Virgin Airlines descubrió que las personas “se ven mejor y se sienten sexys bajo la luz morada”.

Fuente: The Naked Brand

 

El color y sus matices

Sin duda el contexto, la cultura y los constructos previos marcan la diferencia en cada caso. Los resultados obtenidos por una marca NO son necesariamente extrapolables a otra, pero lo que sí es cierto es que el color tiene muchos más “matices” de los que creíamos. No es casualidad que PANTONE® cada año nos inunde de nuevas paletas de colores (recientemente con 112 “nuevas posibilidades”).

El Color y Las Marcas

Fuente: PANTONE®

 

Es cierto que la neurociencia al servicio del marketing no es un recurso que esté al alcance de todas las marcas. Pero, desde BRANSUMMIT, creemos que es cuestión de tiempo para que todas, especialmente las marcas de alimentación, puedan saber, con exactitud científica, cómo utilizar acertadamente un color para comunicar.

 

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