Artículo por Natalia Perea

En el mundo de los humanos, extrapolable a las marcas, está más que demostrado que el 70% de la comunicación es no verbal y solo un 30% está atento a lo que dices.

Entonces, ¿por qué enfocarnos tanto en lo que decimos?

“No es QUÉ dices sino CÓMO lo dices”

Porque en lo que decimos entran detalles como el tono, la entonación, la fluidez, el tiembre… elementos que son considerados como “no verbales” y que reafirman la sonada frase “no es QUÉ dices sino CÓMO lo dices”.

La forma, el cómo hablar, es lo que capta la atención del otro. Da ese primer contacto y determina si comienza o no la conversación.

Y hoy en día el marketing es (o debe ser) una conversación. Esa que se desarrollada de manera igualitaria entre dos partes que intercambian ideas y que, idealmente, encuentran un punto de ganancia en común. En palabras de Seth Godin “El otro tipo de marketing, el marketing que es consensual, útil y eficaz.”

Por eso, más que pensar en el significado de las palabras, hay que pensar en su tono.

Porque ser anecdótico, coloquial, cercano y espontáneo, marca la diferencia del que ofrece el mismo servicio o producto que tú pero de manera informativa, literal, técnica y directa.

Pregúntate

No es que un tono sea mejor que otro, pero, definitivamente, hay un público para cada tono. Por eso, si estás poniendo a tu marca en la trinchera de las redes sociales, siempre te preguntes.

¿Si mi marca fuese una persona, cómo hablaría?

¿Habla de “tú” o de “vosotros”?

¿Dice Usted o “tutearía”?

¿Utiliza los signos de interrogación y exclamación al abrir?

¿Sería de frases cortas o de historias?

¿Afirma o pregunta?

Recuerda que esa marca que manejas (como dueño o community manager) no eres tú. Es ella, independiente pero consistente.

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