Te contamos más en detalle cómo fue el proceso del proyecto Duque de Arcas, una gama de vinos cuidada por tres generaciones de la bodega valenciana Latorre, situada en Venta del Moro.

El primer paso fue crear un concepto estratégico, un storytelling para sus tres versiones: Crianza, Roble y Solo Bobal. Su nombre, Duque de Arcas, nos marcó el camino. Focalizamos nuestra atención en la palabra “arcas”, que terminó siendo el elemento central que guio el desarrollo de todo el diseño. Empezamos a dibujar la historia: antiguas cajas de madera custodiadas por candados o cerraduras resguardando algo de valor o muy preciado

Duque de Arcas

El concepto, en el diseño

¿Cómo reflejar el concepto en el diseño? La narrativa buscaba unir “un secreto enterrado” con el origen de todo vino: la tierra. Imaginar y descubrir, dos palabras clave que determinaron el desarrollo gráfico del proyecto.

Con la narrativa presente, el principal hándicap “fue encontrar una técnica que mostrara algo oculto en la etiqueta”, cuenta Álex Monzó, diseñador del proyecto. Sobre la mesa se plantearon diferentes propuestas: lograrlo con el troquel, recurrir a tinta invisible solo percibida en la oscuridad o hacer uso de tinta blanca que responde a la luz ultravioleta. Técnicas que finalmente fueron descartadas dada la poca viabilidad, tanto técnica como funcional para el cliente final.

Finalmente, las etiquetas fueron impresas en offset digital Hp-Indigo y el papel elegido fue Manter Materica en sus versiones Verdigris, Craft y Gesso, todas ellas ultra ws para así resistir a la humedad y condensación. La tipografía se realizó en golpe seco para lograr ejecutar el concepto planteado: descubrir el mensaje que esconde la etiqueta.

Duque de Arcas

Duque de Arcas

Duque de Arcas

Duque de Arcas

Duque de Arcas

Diseño y fotografía: Alex Monzó

Impresión: Etygraf 

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