¿Sabes el tiempo medio que pasa un consumidor observando tu producto?

No verdad, pues yo te lo digo… ¡Menos de 3 segundos!

Como sé que sabes, la primera impresión es el momento más importante para llamar la atención del consumidor pero es una oportunidad fugaz, que involucra múltiples factores y que es dinámica en el tiempo.

La evolución del envase ha significado uno de los avances más significativos en la industria de la alimentación y bebidas. Originalmente las funciones del envase eran esenciales:

  • Proteger el producto y contenerlo.
  • Informar sobre el producto y sus características.
  • Informar sobre el contenido.
  • Conocer la vida útil del producto.

 

A día de hoy la evolución a sido tal que los productos han cambiado su relación con el consumidor a través del envase. Ahora el envase es capaz de:

  • Hacer publicidad del mismo producto.
  • Sugerir usos y beneficios del producto.
  • Diferenciarlo de otros productos competidores.
  • Posicionar el producto en un nicho de consumidores.
  • Motivar la compra relacionándose con el consumidor.

 

Así pues, si sabemos que la primera impresión es la más importante y que es capaz de relacionarse con el consumidor, aunque la relación solo sea de 3 segundos ¿porqué no aprovecharla?

Aquí es dónde entra el diseño estratégico para alimentación, no se trata de hacer un envase atractivo. Se trata de estudiar las necesidades del mercado, de planificar el producto, de examinar a la competencia y de enfocarlo al público objetivo. Ésta es la única manera de hacer un envase exitoso.

Por supuesto que luego hará falta una inversión en publicidad y una buena red de ventas para exprimir la rentabilidad del producto, pero esto lo dejamos para otro día.

Hoy las marcas no solo luchan por el corazón y la mente de los consumidores potenciales, sino también por su espacio en el lineal, como presentar su producto, como hacer mancha y ganar terreno con envases, colores propios y materiales diferenciadores. Toda esta guerra se hace con una sola arma, el envase, pero con todo un ejercito detrás, los directores de producto y las agencias estratégicas.

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