Artículo por Gema Payá

Bye bye redes sociales ¿suena un disparate? Quizá sí, en una sociedad en la que las redes sociales se han convertido en parte de nuestra comunicación. Coger el móvil para lanzar un: ¡Estoy aquí!, es un acto ‘normal’ y quizá mirar a los ojos y decir: Hola, ya puede quedar en un segundo plano, no es tan necesario.

Suena el despertador, en realidad, suena el móvil y el primer gesto se traduce en darle a “detener” o postponer la alarma, para los de 5 minutos más. Ya lo tenemos con nosotros, el móvil digo. Es nuestro momento de dar los buenos días y no a la persona que duerme al lado nuestro, sino dejarlo escrito en el grupo de WhatsApp. ¿Quién será el amigo que ha madrugado más?

Las conversaciones se vuelven más fluidas al tener una pantalla de por medio. Estamos construyendo una confianza más sencilla. ¿Diríamos lo mismo que escribimos cara a cara?

Las marcas. Les llega el turno a ellas. Las redes sociales han permitido a empresas construir canales de comunicación bidireccionales. Por ambos lados, tanto la marca como el usuario, logran obtener un feedback inmediato.

Las redes sociales son un canal idóneo para dejar constancia de cuál es la identidad de la marca, que será el reflejo de lo que hacemos y de cómo será percibida por los clientes.

Abierto para todos

Que entre todo el mundo. Así es. Volvemos a: ¿Le dirías al dependiente lo que has dejado escrito en la red social de la empresa? Con las redes sociales, los canales de comunicación quedan abiertos, deben serlo, siendo el lugar para sugerir mejoras, lanzar propuestas… Interactuar.

Podemos decir un “hola” constante a las redes sociales y no querer dejarlas de lado o intentar negar su existencia y pensar que estamos siendo menos sociales. Si esa pantalla que nos separa de la marca, de nuestras relaciones desaparece ¿qué estamos viendo? Quédate con eso.

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